Nuestra historia

El whisky no es solo una gran bebida, se trata de mucho más. Es la experiencia lo que importa. Cuando todos los detalles son correctos, no es solo una bebida, es un momento de relajación, tiempo con amigos y un momento de reflexión. A veces incluso la semilla del amor.

Para crear una experiencia perfecta, los aromas agradables no son suficientes. Los olores, sonidos, impresiones visuales y cómo se siente el vaso en la mano también son importantes. Cuando seleccionamos y desarrollamos nuestros productos, tenemos en cuenta todos los detalles, porque sabemos que es lo importante. Todos los aspectos están bien pensados. El peso del vaso, el grosor del vaso, el volumen y la estanqueidad de la jarra y la robustez del soporte.

Por eso es que la bebida suena clara cuando llena la jarra, por eso el vaso emite su voz sólida cuando lo colocas sobre la mesa y por eso la jarra se siente óptimamente equilibrada cuando la vierte.

En cada botella de whisky, alguien ha invertido horas, días, semanas, meses y años. El conocimiento necesario para destilar la bebida se ha transmitido de generación en generación. Es una artesanía en su expresión más noble. Con nuestros productos, queremos honrar esta herencia.